La etapa escolar puede ser confusa y abrumadora para cualquiera.
Por lo tanto, el ya tradicional baile de graduación ofrece a los estudiantes la oportunidad de relajarse y divertirse al cerrar un capítulo y comenzar otro.
Pero, ¿qué ocurre si el baile de graduación en sí mismo corre el riesgo de resultar demasiado emotivo?
La música y las multitudes pueden ser justo lo que necesitan algunos alumnos, pero aquellos con necesidades educativas especiales y discapacidades (NEE) pueden requerir un entorno más controlado.
Es un ejemplo de ello la organización Coventry, Warwickshire and Worcestershire Mind (CWWMind), que estaba decidida a que los alumnos con necesidades educativas especiales que finalizan sus estudios disfrutaran del mismo tipo de experiencia que los demás alumnos.
Se cree que el «baile de graduación sensorial» celebrado en el club 147 de Coventry el 30 de junio fue el primero de su tipo en la ciudad, y según una madre, ha sido el «final perfecto» para la etapa escolar de su hija.
Kate, madre de Lillie-Mae, una joven de 15 años de Warwickshire que también asistió al evento, comentó: «Le gustó poder retirarse a salas separadas si se sentía demasiado abrumada. No esperaba que se levantara a bailar, pero ahí estaba, disfrutando cada minuto».
Folleto informativo para la familiaAunque se diseñó pensando en niños con necesidades educativas especiales, se hizo un esfuerzo por no eliminar los elementos tradicionales de un baile de graduación escolar.
Además de un fotomatón, había una discoteca con música a bajo volumen, junto con una discoteca silenciosa para aquellos a quienes el ruido les resulta problemático.
Katie dijo: «Aún tenía todo lo que tendría un baile de graduación escolar convencional, lo que todo estudiante que termina la escuela desea. Realmente hizo que el final de la vida escolar de [mi hija] fuera lo mejor que podría haber sido».
«Fue maravilloso poder dejarles ser ellos mismos, divirtiéndose con sus amigos.»