Ocho de los edificios más coloridos del mundo

Los arquitectos más creativos llevan mucho tiempo utilizando el color para realzar sus obras. Desde un deslumbrante templo antiguo hasta una vibrante biblioteca, aquí presentamos ocho edificios donde el color es fundamental.

Llevamos cientos de miles de años utilizando el color para expresar alegría. Los primeros neandertales decoraban las paredes de las cuevas con pigmentos extraídos de la tierra. A estos primeros ejemplos les siguieron los templos policromados del antiguo Egipto y Grecia, y las estructuras de mármol multicolor de la antigua Roma. A lo largo de estas épocas, y dondequiera que se mirara, el color estaba presente.

Ha desempeñado un papel protagonista en las vidrieras de las iglesias medievales y en los frescos de techos y paredes del Renacimiento italiano. Además, ha sido fundamental en las superficies brillantes y relucientes de finales del siglo XX y del siglo XXI, como la entrada cúbica del Centro Pompidou de Málaga, obra de Daniel Buren (en la imagen superior), una sinfonía de color y luz.

Según el diseñador Adam Nathaniel Furman y la autora Kate Mazade, en su libro Arquitectura cromática: el arte del color en el diseño, el color es «el ingrediente crucial que eleva un edificio a cotas de resonancia y deleite que de otro modo serían inalcanzables».

Aquí presentamos ocho estructuras coloridas de su nuevo libro. Estos edificios vibrantes son una invitación a que los arquitectos utilicen el color con mayor brío y a que nosotros abramos los ojos a las posibilidades que ofrece.

Rupesh Maurya/ Creative Commons (Crédito: Rupesh Maurya/ Creative Commons)Rupesh Maurya/ Creative Commons

1. Templo Sri Ranganatha Swamy, Tamil Nadu, India

El estado sureño de Tamil Nadu, en la India, es conocido por su antigua tradición en el uso del color. La construcción de este templo comenzó en el siglo I d. C. y continuó a través de varias dinastías hasta finales del siglo XX. El resultado es uno de los complejos religiosos más grandes del mundo, con más de 60 hectáreas.

Está custodiado por 21 puertas o gopurams , cuyos elementos tridimensionales están decorados con pigmentos brillantes. «Este lugar rebosa de una hiperabundancia de vida espiritual que se manifiesta de forma visceral a través del bello uso de los pigmentos, que atraen al visitante y al devoto fuera de lo cotidiano, hacia el reino de la contemplación y el asombro», explica Furman a la BBC.

Foto Consuelo Borroni/ Pexels (Crédito: Foto Consuelo Borroni/ Pexels)Foto Consuelo Borroni/ Pexels

2. Palau de la Música Catalana, Barcelona, ​​España

El aspecto de esta sala de conciertos de 1908 llegó a encarnar la región española de Cataluña, próspera, culturalmente singular y en rápida industrialización. Diseñada por Lluís Domènech i Montaner, su arquitectura combina influencias del Art Nouveau, el románico y el neogótico, junto con motivos moriscos y tradiciones valencianas.

Para Furman, cada detalle del Palau rebosa simbolismo y encajaría a la perfección en un bosque encantado. «Cada pieza de piedra, balaustre, dovela, columna, capitel, aplique y tirador están impregnados de color y formas decorativas que les insuflan vida como por arte de magia», afirma.

Edificio Guardian (Crédito: Edificio Guardian)Edificio Guardián

3. Edificio Guardian, Detroit, Michigan, EE. UU.

Los lugareños conocen este edificio de oficinas de 1929, obra de Wirt C. Rowlandas, como la «Catedral de las Finanzas». Es también uno de los rascacielos art déco más importantes del mundo.

«Rowland utilizó el color en esta obra para mostrar la amplitud de la artesanía en la región de los Grandes Lagos de Estados Unidos a principios del siglo XX», explica Mazade a la BBC.

El exterior está revestido con casi dos millones de ladrillos de tonalidad anaranjada y baldosas de terracota. En el interior, el vestíbulo principal cuenta con un techo abovedado de tres pisos, cubierto con un mosaico de baldosas de colores primarios.

«El edificio fue una clara muestra del éxito comercial de Detroit en aquel entonces, y hoy sirve como un vibrante recordatorio», añade.

(Créditos: Phenster/ Mark Kuipers)

4. Grandes almacenes De Bijenkorf, Eindhoven, Países Bajos

Según se cuenta, el arquitecto, diseñador y artista italiano Gio Ponti se inspiró en el exuberante y variado paisaje de las tierras de cultivo holandesas, visto desde la ventanilla de un avión, para este diseño de 1969. Lograr que este gran edificio sin ventanas resultara atractivo podría haber sido un reto para muchos arquitectos, pero no para Ponti, quien contribuyó al Modernismo tanto como Le Corbusier y Mies van der Roh.

Según Furman, la transformó en «un vasto y resplandeciente campo de maravilla esmeralda». Y al hacerlo, «convirtió la típica y monótona fachada de hormigón de la época en una auténtica obra maestra del arte moderno para la ciudad».

Fundación Destino Reversible (Crédito: Fundación Destino Reversible)Fundación Destino Reversible

5. Reversible Destiny Lofts, Tokio, Japón

Este proyecto de alquiler de 2005 fue diseñado en memoria de la escritora y defensora de los derechos de las personas con discapacidad estadounidense Helen Keller. El libro describe los nueve lofts, obra de Shusaku Arakawa y Madeline Gins, como un bricolaje futurista de cilindros, cuboides, esferas y elementos constructivos modernos de colores brillantes. Todos ellos se combinan para crear un entorno de vida alternativo e inmersivo, donde cada superficie y detalle vibra con una intensa viveza cromática.

El artista Arakawa y el poeta Gins querían que su elección de colores desestabilizara a los residentes. «Creían que si un entorno revitalizaba a las personas y las sacaba de sus estilos de vida sedentarios y domésticos, podrían vivir más tiempo», explica Mazade. Combinaron suelos ondulados con habitaciones esféricas, adornándolas con una paleta de colores que supone una sobrecarga sensorial radical para el supuesto beneficio del ocupante, añade.

HU-NET Corporation, Osaka (Crédito: HU-NET Corporation, Osaka)HU-NET Corporation, Osaka

6. Planta incineradora de residuos de Maishima, Osaka, Japón

El artista visual y arquitecto austriaco Friedensreich Hundertwasser falleció en el año 2000, un año antes de que se completara su edificio. Era conocido por boicotear la uniformidad del modernismo y por defender la arquitectura como un organismo en constante evolución, en lugar de una máquina para cumplir funciones estrictamente definidas, según explica el libro.

Para Hundertwasser, esto se aplicaba tanto a los edificios industriales como a las viviendas. La planta de Maishima parece un castillo extravagante al estilo del Dr. Zeus, y a menudo se confunde con un parque de atracciones cercano. Las franjas amarillas «dibujadas a mano» parecen gotear por sus elementos de poca altura, mientras que su torre cilíndrica alargada luce franjas similares en rojo. Todas las estructuras de este complejo, incluido el elemento en voladizo, se alzan sobre patas redondeadas y robustas decoradas con bloques de color.

Cada detalle de esta estructura representa la rebeldía, afirma Mazade. «Una planta de tratamiento de basura con una chimenea color aguamarina, paredes a cuadros, franjas de girasol y escarlata… ¿qué puede ser más rebelde que eso?»

Roland Halbe (Crédito: Roland Halbe)Roland Halbe

7. Biblioteca Central de Leganés, Leganés, España

Construida en 2019, esta biblioteca pública y archivo municipal, obra de BN Asociados Arquitectos, es una metáfora visual de su contenido. La fachada bulbosa de cerámica pastel de gran formato se adhiere a los lados redondeados del edificio, alertando a los vecinos sobre la cantidad y variedad de libros que alberga en su interior.

Este tratamiento también crea un icono urbano en un nuevo barrio de Madrid, que carecía de referentes culturales. «A medida que la luz del sol incide sobre la cerámica ondulada, los suaves tonos pastel y la textura mate crean un efecto casi similar al del papel», explica Mazade.

Gareth Gardner (Crédito: Gareth Gardner)Gareth Gardner

8. Columnata de Croydon, Londres, Reino Unido

Este espacio peatonal de 50 metros en la ciudad de Croydon, conocida por su arquitectura poco convencional, se compone de 16 columnas gigantes y dos grandes muros. La estructura, obra de Adam Nathaniel Furman desde 2003, está revestida con miles de azulejos de porcelana tridimensionales hechos a mano. Cada uno de estos azulejos está cubierto con un esmalte rico, grueso y translúcido. La base es de un azul marino intenso que se difumina hacia un blanco cremoso en la parte superior.

Este proyecto consiste en traer a la estación de tren de East Croydon elementos destacados y coloridos de diferentes épocas y lugares.

«El color sumerge al transeúnte en un ambiente rico y sensual. Evoca milenios de cerámica arquitectónica en azul y blanco utilizada en edificios monumentales de todo el mundo, desde el antiguo Egipto hasta Portugal, Turquía, el Irán safávida, Babilonia y muchos otros lugares», afirma su diseñador, Furman.