La remontada de David Allingham hacia el Campeonato Británico de Superstock se ha convertido en una de las historias más fascinantes de la temporada de motociclismo, no solo por los resultados, sino también por la transformación personal que hay detrás de ellos.
El jinete norirlandés ha conseguido siete victorias en nueve carreras, una racha que, según admite, «habría aceptado sin dudarlo» si se la hubieran ofrecido en enero.
La transformación se ha consolidado con una nueva confianza, algo que, según Allingham, «lo es todo».
La doble victoria en Brands Hatch el año pasado resultó decisiva.
«Volví a casa ese fin de semana y me dije: ‘¿Sabes qué? En realidad puedo hacer esto, en cualquier circuito, no solo en Brands Hatch'», declaró en el podcast BBC Bikes de BBC Sounds .
Allingham habla abiertamente sobre las batallas mentales que una vez lo frenaron. Probó con psicólogos deportivos, pero consideró que el proceso «complicaba demasiado las cosas» y le generaba una presión adicional.
En cambio, el avance llegó desde su interior y desde casa. Su prometida, Megan, se convirtió en su confidente, su motivadora y, en un momento dado, la persona que le impidió abandonar el deporte por completo.
«Estaba haciendo tantas cosas que cuando no gané, fue un fracaso rotundo», admitió.
Tras sufrir una fractura de pierna en un accidente en Thruxton que le hizo dudar sobre si debía continuar en este deporte, Megan tomó su lugar.
«Le dije que ya ni siquiera sabía si quería seguir haciendo esto», recordó Allingham.
«Casi me regañó y me dijo: ‘Tú puedes, empieza a creer en ti misma y el champán te sabrá aún mejor cuando ganemos'».
Ahora, ambos comparten otro objetivo especial.
«Mi sueño es ganar el Campeonato Británico y casarme la semana siguiente. Sería el broche de oro perfecto para un año decisivo.»
Igualmente fundamental para el éxito de Allingham es su equipo norirlandés, el SMS/Nicholl’s Oils BMW, que, según él, le ayudó a recuperar la confianza tras las lesiones y las dudas sobre sí mismo.
«Somos un pequeño equipo de Eglinton y Greysteel que intenta plantar cara a los grandes. Lo primero que hicieron esos chicos fue rodearme con un brazo», dijo.
Más maduro, más sabio y convencido por fin de que pertenece al frente, Allingham está cabalgando la cresta de la ola y persiguiendo el doblete perfecto.