El gobierno argentino ha anunciado que presentará cargos penales contra la petrolera Navitas Petroleum por operar en aguas cercanas a las Islas Malvinas.
Esta medida se produjo pocos días después de que el presidente argentino, Javier Milei, anunciara que sancionaría a las compañías petroleras que perforan en el territorio británico de ultramar situado en el suroeste del océano Atlántico.
En respuesta a la noticia, la ministra de Asuntos Exteriores, Kirsty McNeill, insistió en que no cabía «ninguna duda» sobre el compromiso del gobierno británico con los habitantes de las Islas Malvinas.
La soberanía del archipiélago sigue siendo objeto de disputa entre el Reino Unido y Argentina más de 40 años después de que una fuerza militar británica expulsara a las fuerzas argentinas que habían invadido el territorio en 1982.
En su intervención del martes en la Cámara de los Comunes, McNeill afirmó que «la decisión del gobierno de las Islas Malvinas de impulsar la producción de hidrocarburos es una decisión comercial que les corresponde tomar junto con las empresas comerciales implicadas».
Añadió que «el futuro de las Islas Malvinas lo deben decidir los propios habitantes de las Malvinas».
La tensa disputa entre Gran Bretaña y Argentina por las Islas Malvinas se intensificó la semana pasada, cuando Milei dijo en un discurso a la nación que los «vientos de cambio» favorecían la reivindicación argentina sobre las islas.
En el pasado, Milei ha sido criticado por veteranos argentinos del conflicto de 1982 por ser «demasiado blando» con las Malvinas, que los argentinos llaman así.