Este fue el primer encuentro entre ambos clubes desde 1992 en el que Eddie Howe no estuvo en ninguno de los banquillos, en un total de 24 partidos.
En aquella ocasión, hace 34 años, el fallecido Kevin Keegan era el entrenador del Newcastle United, mientras que Tony Pulis estaba al mando del Bournemouth.
La afición de Newcastle habrá disfrutado con el derroche de garra ofensiva al estilo Keegan que han mostrado hasta ahora los jugadores del Newcastle bajo la dirección del nuevo entrenador Matthias Jaissle.
Pero algunos aspectos de su juego defensivo en este partido, especialmente en la primera mitad, recordaban un poco al equipo de Newcastle, un equipo de los años noventa que dejaba escapar muchas oportunidades para lucirse.
En ocasiones, el Bournemouth desmanteló con facilidad a un equipo local bastante desorganizado, y los jugadores con camisetas a rayas blancas y negras parecían estar persiguiendo sombras mientras los pases se filtraban entre las líneas.
El Newcastle se mostró especialmente indeciso en la posesión del balón en defensa, ya que Sven Botman sacaba el balón desde atrás con la apariencia de un hombre que había olvidado dónde había aparcado su coche.
Cabe destacar que Jaissle logró que el Newcastle se organizara un poco mejor tras el descanso y recuperaron cierto control en el centro del campo para neutralizar la creatividad del Bournemouth.
Un poco más de pragmatismo les permitió mantenerse en la contienda y le brindó a Jacob Ramsey la oportunidad de empatar.
Jaissle parece un jugador que aún se está adaptando a St James’ Park, pero su disposición a adaptarse cuando las cosas no salen como él quiere y a luchar para conseguir un buen resultado debería serle de gran ayuda.