ANARQUIA NACIONAL Y POPULAR

Por Guglielmin Humberto –

Anarquía es la falta de gobierno por ausencia de leyes o de quienes las hagan cumplir, lo que es lo mismo. La causa más común es la debilidad o falta de convicciones firmes por parte del que ejerce el poder. Los anarquistas cultivan con entusiasmo la violencia y buscan la desaparición del Estado porque, según ellos, todo lo hace mal.
Es absolutamente obvio que el mal gobierno es la forma más eficaz de hacer crecer las filas de los violentos. Esto lo podemos notar todos los días. La incapacidad o corrupción de los gobernantes, la desocupación, la cobardía para tomar medidas duras pero necesarias, las injusticias, el temor a aplicar la ley etc. son un caldo de cultivo ideal para el crecimiento de la anarquía. Los que gobiernan mal, no tienen derecho a quejarse del aumento de la violencia, pues ellos son su causa. Trataremos de justificar el título de esta nota con algunas observaciones.

Tenemos como Presidente a Alberto Fernández, el sumiso, que no es presidente porque el Presidente es la Vicepresidenta. La misión de nuestro presidente se limita a inaugurar obras ya inauguradas, a inaugurar obras que están por comenzar y a inaugurar obras que no se sabe si alguna vez se terminarán. Esas inauguraciones, tendrán un estudiado escenario y una numerosísima audiencia de funcionarios nacionales, provinciales y municipales que no tienen nada para hacer excepto hacer presencia y aplaudir. Y el Presidente, como siempre, dirá palabras memorables.

Tenemos un Ministro de Economía que no es el Ministro de Economía porque el Ministro de Economía es el Viceministro de Economía Rubinstein. Pero este Ministro no se priva de ser, ocasionalmente, Presidente. Sin embargo la economía será solo una dependencia de la política, porque podría afectar el caudal electoral del partido y no es cuestión de arriesgarlo en manos de un economista. Nada de cirugía mayor. Este tipo de organización solo suele ser aceptada por economistas que buscan su promoción personal o están dispuestos a renunciar a las reglas básicas de su profesión. El peronismo está para dar aumentos de sueldo, dar subsidios, abrir las cárceles, suprimir las fronteras y dar libre entrada a las drogas y a los delincuentes, poner impuestos confiscatorios a los que todavía producen y trabajan etc. Nada de límites. Hasta que todo estalle.

Tenemos un país con muchos problemas. Se le ha hecho creer a sus habitantes que tienen todos los derechos y ningún deber. Existe por ejemplo el derecho humano a no trabajar y cobrar por eso. ¡Es una maravilla! Otros cobran por protestar por el motivo que les será informado antes de marchar a crear problemas en CABA.
Si una persona respeta la ley es solo por decisión personal, porque el Estado de ninguna manera se hará presente con el código penal en la mano. Y si no la respeta, tampoco se hará presente.

El Ministro de Educación y Huelgas es Baradel. En algunas provincias no hubo clases por años y a sus autoridades les importó un bledo haberles quitado la posibilidad de un futuro mejor a esos niños. Los Ministros de trabajo son Hugo y Pablo Moyano, que le tuercen el brazo tanto a Cristina como a Alberto las veces que quieren. Y hacen lo que se les antoja.
El Estado se cree con el derecho a robarle a cada argentino parte de su sueldo por medio de la inflación. En las empresas los dueños son los empleados, dirigidos por sus delegados. Por supuesto, el dinero lo debe poner la patronal. Los sindicalistas tienen el derecho, a través del bloqueo, de llevar a la quiebra a las empresas que no acepten sus extorsiones. De esta manera desaparecen empresas, se pierden puestos de trabajo y se espanta cualquier esperanza de inversión extranjera. ¿Dónde está el Estado?

En los Colegios manda el Centro de Estudiantes, al que deben someterse las autoridades oficiales de ese colegio si no quieren que haya “quilombo”. En las cárceles mandan los presos. En las fronteras no hay control efectivo de nada porque los gendarmes están en las ciudades. En cada vez más barrios mandan los narcos. El Sur está tomado por los pseudomapuches etc.

A ninguna autoridad se le ocurre algo inteligente para solucionar con determinación y firmeza alguno de los problemas que nos agobian. Al contrario, parecen felices no haciendo nada y tocando la cítara en la colina mientras Roma arde. El presidente prefiere hacerlo en Nueva York con la guitarra de David Bowie. Esto es Anarquía.

Tenemos un Parlamento que en los últimos 70 años no supo evitar ninguna de las gravísimas crisis que precipitaron al país hacia el abismo de parálisis, pobreza e indigencia en que hoy nos encontramos. ¿Para qué sirve? Sus integrantes no legislan porque esa tarea la delegaron en el omnisapiente e infalible líder del momento y priorizan los intereses del Partido por sobre los de la Nación y su pueblo. No quieren asumir ninguna responsabilidad personal; la derivan al líder, al colectivo parlamentario o al presidente.

Lo de los parlamentarios es dar pan y circo, cosas bien recibidas pero que no sirven para transformar la infraestructura del país y mejorar las perspectivas de futuro. En sus poquísimas jornadas de actividad se limitan a tratar temas circunstanciales y de poca monta. Algunos de los proyectos de ley presentados son una vergüenza. Estos padres de la patria no quieren arriesgarse a tratar temas arduos pero transformadores, porque eso comprometería su supuesta popularidad. Solo miran su futuro personal e inmediato.
Atados por una estúpida “lealtad al líder y a la disciplina partidaria” fueron incapaces de pensar con su propia cabeza y lograr un acuerdo entre ellos sobre políticas compartidas y de cumplimiento obligatorio; eso es lo que se espera de ellos. Hay problemas centrales cuyo tratamiento con diversas excusas se viene posponiendo desde hace décadas. Muchos de los temas sobre los que hay que establecer políticas de estado, son increíblemente básicos, como por ej.: si el derecho de propiedad sigue vigente; si las leyes son de cumplimiento optativo u obligatorio; si aprovechando una mayoría circunstancial se pueden modificar las leyes para beneficiarse personalmente del cambio; si el robo que se produce en las altas esferas debe ser considerado un delito o una decisión política de gobierno y por lo panto no punible etc.

El Parlamento nunca se hizo cargo de su inutilidad. Los casos de Isabel Perón en los 70 y de Cristina y Alberto en la actualidad muestran la patética incapacidad del Parlamento para aportar respuestas que eviten el agravamiento de las crisis. Si todo explota, los parlamentarios culparán al presidente y harán la de Casildo Herrera, máximo líder sindical de la CGT en los 70: “Ah, no sé: yo me borré”. Y no sufrirán ninguna consecuencia personal por su fracaso. La Patria Argentina no demanda nunca a nadie. Están ridiculizando la democracia.

¿Por qué con una tan superpoblada biblioteca y tantos asesores bien rentados por cada parlamentario, no encuentran respuesta a nada? ¿Por qué priorizan los intereses del partido por sobre los del pueblo que dicen representar? ¿Por qué son guarida de delincuentes? Se los eligió para que aporten soluciones, no para que se vayan en cháchara. ¡Deberían servir para la tarea para la que fueron elegidos! En Argentina no sobra el dinero y hay gente que, literalmente, se muere de hambre tanto en el Gran Buenos Aires como en el Interior, y el Parlamento, sin remordimiento alguno, es un gastadero de dinero sin límites y ni utilidad alguna…

La democracia debería ser algo mucho mejor que esta grotesca parodia de gobierno donde nadie cumple con su deber. Los Parlamentarios deben representar los intereses y reclamos del pueblo y no los del líder de su partido. ¿Se enteraron los parlamentarios que los alumnos dicen que las tomas de colegios son un derecho? ¿Que los Moyano bloquean entradas y salidas de empresas y que por eso ya varias fueron a la quiebra y otras lo harán próximamente? ¿Que los autopercibidos mapuches tienen aterrorizados a pacíficos pobladores y que les queman sus casas y vehículos? ¿Cuál fue su respuesta? ¿El papel del Parlamento debe limitarse a mirar por la TV cómo los problemas y el caos se agigantan? Esto es Anarquía.

Así como los presidentes no lograron hacer progresar el país, tampoco los gobernadores lograron ese objetivo en casi ninguna provincia, a pesar de contar en muchos casos con recursos más que suficientes. Eso sí, sus progresos económico personales y familiares fueron evidentes en casi todos los casos y en varios de ellos, escandaloso. Muchos de ellos toman a su provincia como si fuera su feudo personal y familiar y por eso recurren a la inmoralidad que fuere para evitar la alternancia democrática y mantenerse en el poder. En su feudo son “señores de horca y cuchillo” y le hacen la vida imposible a cualquier oposición. Los ejemplos más descarados son Formosa, Santiago del Estero y Santa Cruz.

Las Fuerzas Armadas de Argentina, según Alberto Fernández, son “democráticas” y “están preparadas para la defensa de la soberanía en tierra, mar y aire” y “están llamadas a ser protagonistas del presente y del futuro”… La verdad es que el militar argentino gana menos de la mitad de lo que cobra un policía de la provincia de Bs.As. y su equipamiento es apenas suficiente como para poner en fuga a un grupo scout parroquial sublevado. Tenerlas en esta situación es increíblemente estúpido y anticonstitucional. Así, no pueden ser protagonistas de absolutamente nada. Ni para defender al gobierno si la situación social se desmadra, como preanuncian Pablo Moyano y otros. ¿Quién lo hará? ¿Máximo y La Cámpora?

En ningún país del mundo las fuerzas armadas están tan desarmadas y vilipendiadas como en Argentina. En Cuba, Venezuela y Nicaragua, países que Cristina quiere imitar, el mayor presupuesto de gastos es el de las fuerzas armadas. En todo el mundo se sabe que un ejército mal adiestrado y mal equipado siempre estará condenado a la derrota. Esta obviedad, en Argentina es desafiada. No hay ninguna seriedad en temas tan importantes como este. Nos dirigen unos incompetentes charlatanes de café. Y esto es una puerta abierta a la Anarquía.
En Argentina para ocupar cargos importantes, no es requisito indispensable un cursus honorum, ni competencia demostrada en títulos de grado en el país y en el extranjero. Se prefiere el candidato obediente al partido, por sobre el candidato de reconocida competencia académica, ya que estos suelen ser más fieles a sus convicciones académicas que al líder político, que suele guiarse solo por el olfato.
Un ejemplo penoso de la frivolidad de nuestros gobernantes es Axel Kicillof, que dijo: “me recibí sin haber leído un solo libro”. No hacía falta que lo admitiera en público, pues solo gente muy bruta como él puede decir por ejemplo: “No sé a quién se le pudió ocurrir”…o bien otra perla: “si no hay un mango partido al medio, lo que haiga para el que más lo necesita”. Y otras: “el sector antártico argentino forma parte de la Antártida”… “El otro día me gastaban por lo del pelo al huevo. Bueno, pero como el pelo no nace en los huevos, los huevos no tienen pelos”… “Estados Unidos tiene una economía dolarizada”… “Jamás tendríamos crisis energética si la gente no comprara aire acondicionado”… “No hay que perseguir al pequeño consumidor”… Confundió varones con barones (título nobiliario) etc. Estas afirmaciones hacen absolutamente creíble que no leyó un solo libro. En un buen Secundario de la provincia que gobierna, iría directo a marzo. En un país serio no habría ascendido más allá de un modesto empleo público. Aquí es el gobernador de la provincia más importante y es presidenciable.

En los colegios quien manda es el Centro de Estudiantes, que suele estar manejado por los alumnos más ambiciosos, politizados y agresivos. Ellos buscan hacerse notar presentando propuestas desafiantes, y los alumnos que tienen el coraje de rechazar lo que no les parece adecuado son hostigados y humillados. Ellos tienen “la llave y el candado” y por eso pueden decidir tomar los colegios por motivos inverosímiles; y ante una toma, los demás colegios por solidaridad digna de mejor causa, harán lo mismo. A pesar de que han sucedido cosas muy desagradables, pueden pernoctar durante las tomas, en muchos casos con el aplauso de sus padres. Ninguna autoridad educativa, política o judicial se atreve a interferir y actuar de manera expeditiva y contundente.
Estos centros de estudiantes reclaman que el gobierno de CABA dialogue con ellos; entendiéndose por dialogar la aceptación sin más de todo lo que proponen. Rechazan las prácticas laborales en las empresas. En algún colegio se quejaron por deficiencias edilicias, pero en la mayoría de los colegios estuvieron de acuerdo en exigir viandas de buena calidad nutricional. Lo exigen porque “con hambre no se puede estudiar”. Sin embargo, el refrigerio y el almuerzo en CABA fue elaborado por 26 nutricionistas y 2 licenciados en tecnología industrial alimentaria.

Curiosamente las tomas solo se están haciendo en CABA. De esto se deduce que en las escuelas y colegios de la provincia -contra toda evidencia- la alimentación del alumnado es mejor. Imposible no pensar que todo esto está planificado. Además, si hubiera algún caso de vianda en mal estado, existen formas menos dañinas de ser escuchados; para eso están las autoridades y la justicia.
La absoluta mayoría de los argentinos está escandalizada de lo que reclaman estos niños bien y mortalmente aburridos. ¿Es lo más creativo que se les ocurrió? Mientras el país está hundiéndose en la pobreza y la indigencia, estos niños reclaman vivir en el más desvergonzado privilegio. No tienen idea de lo que es el resto del país. ¿Dónde está su solidaridad con los que están pasando hambre? ¿No se darán cuenta de que están siendo manipulados por adultos para desgastar políticamente a las autoridades de CABA.

A los que están detrás de estas tomas -Máximo K. es uno de ellos- no les preocupa el daño moral y académico que producen en el alumnado. Solo buscan su rédito político. Aquí no hay nada de revolucionario y épico, solo gravísima irresponsabilidad de parte de los manipuladores, del alumnado y de la Justicia. Esto es Anarquía en la educación.
El problema Mapuche muestra al gobierno sin ninguna capacidad de reacción; como en los años 60 y 70 con el terrorismo. Según algunos el gobierno no sabe qué hacer y por eso no hace nada. Según otros existe una clara complicidad del gobierno nacional con estos terroristas, evidenciada en la asistencia legal, económica y política de parte de las autoridades del INAI -Instituto Nacional de Asuntos Indígenas- y de sus dependencias locales.

Los mapuches no son pueblos originarios y no están en condiciones de exigir nada. Son descendientes de los aborígenes chilenos que cruzaron la cordillera para venir aquí, a robar los inmensos rebaños de vacas y caballos, descendientes de los que había traído Pedro de Mendoza. También, y esto no debe ignorarse, en los malones disfrutaban matando a los estancieros, destruyendo los poblados y llevándose cautivas a las mujeres y las niñas. De los miles de mujeres cautivadas y de la suerte que pudo caberles, nadie habla; solo lo hacen para hablar del inevitable sufrimiento que causaron a los aborígenes las campañas de Rosas Y Roca.
Muchos de ellos no tienen una sola gota de sangre mapuche y la mayoría son unos criollos vivos que encontraron en esta causa una excelente oportunidad de obtener beneficios, que de otra manera solo podrían conseguir con esfuerzo y trabajo.
Declaran como su tierra ancestral lo que los demás han trabajado y que produce dinero: los Parque Nacionales, los Centros de Esquí, el yacimiento de Vaca Muerta, los territorios por donde va a pasar el gasoducto Néstor Kirchner, los terrenos de la Escuela de Alta Montaña del Ejército, terrenos y construcciones de la Iglesia , residencias particulares etc. etc. Sin hacer nada, ellos quieren el dinero que se origina allí. Donde no hay dinero no hay mapuches.

El reclamo es violento. Cortan rutas fundamentales, incendian viviendas o directamente atacan con armas de fuego, como lo hicieron con Gendarmería, que tiene órdenes de no responder con las armas. ¿Dónde está el Estado? ¿Por qué los políticos que dieron esa orden de no disparar, no ocupan ellos el puesto de esos indefensos gendarmes? Los Mapuches desconocen la existencia de Argentina, de sus autoridades y de sus leyes. Eso debería preocupar al gobierno porque se trata de una cuestión básica de soberanía.
Si los inmigrantes que abandonaron Europa para venir a estas tierras, decidieran volver a su punto de origen porque aquí las cosas están muy mal y, llegados allí comenzaran a hostigar a los lugareños, a cortar caminos, incendiar viviendas etc. alegando que esas son sus tierras ancestrales, sin duda alguna serían internados de urgencia en un siquiátrico. No se pueden volver atrás las cosas, la historia no es estática sino dinámica. Todo se modifica, todo cambia. Además, existen leyes y procedimientos. Lo otro es solo terrorismo. Y la no intervención rápida, firme y duradera del Estado es solo una prueba de la incapacidad de sus gobernantes para el cargo.

Hay que evitar que el gatito simpático y juguetón, crezca y termine transformándose en un tigre que puede devorarnos. Los problemas deben ser solucionados antes de que se agraven y se tornen insolubles o sangrientos. Cuando por complicidad o por incapacidad los gobernantes permiten el crecimiento de la anarquía están autorizando toda la inevitable violencia que será necesaria para restablecer el orden constitucional alterado. Esta lección ya la deberíamos haber aprendido. No deberíamos tropezar dos veces con la misma piedra.

Nota: Profesor Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com

Fotos: Ambito – Tiempo Argentino – Infobae – Clarin – Los Andes – TN

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