RAZZINI

El estatismo se hizo abrumador luego de 1946 y eso significó la progresiva desaparición de las libertades en el campo de la economía y el debilitamiento del capitalismo argentino. Una de sus consecuencias fue el surgimiento de un sindicalismo militante y agresivo que fue forzando a los políticos a imponer una interminable serie de regulaciones del trabajo y los convirtió, de hecho, en los verdaderos dueños de las empresas, ya fueran públicas o privadas.

Tanto el Poder Ejecutivo como el Legislativo saben que para tomar cualquier medida que roce los intereses sindicales deberán contar con su aprobación, caso contrario habrá violencia. En cambio, si los sindicalistas deciden una medida fuera de la ley, ejemplo: los bloqueos a empresas, los gobernantes saben que deben mirar a otro lado …
El activismo de los sindicalistas desalienta a cualquier posible inversor, y resulta descorazonador comprobar el temor que les tienen los políticos. Y a pesar de que existen buenas razones para hacerlo, nadie se anima a hacerles un severo control de todos sus ingresos. Es sabido que la mayoría de ellos, inexplicablemente, son millonarios.

Ante sus tropelías el Poder Legislativo evitó inmiscuirse, y el Poder Ejecutivo se despachó con bellezas como: “Hugo (Moyano) es un dirigente ejemplar”, “sean como él”, “Hugo les sacó de todo a los empresarios, todo para los que trabajan, nada para él”.
Luego de dos meses de bloqueo por parte de los camioneros de Moyano, el Grupo Razzini acaba de cerrar definitivamente, dejando en la calle a sus empleados. ¿es ésta una invitación para invertir en Argentina?

Nota: Profesor Humberto Guglielmin
guglielmin.humberto@live.com

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